Una transferencia a un proveedor extranjero puede parecer una operación ordinaria de tesorería, pero antes del pago conviene revisar varias cuestiones fiscales. La residencia del proveedor, el tipo de servicio y el lugar de tributación pueden alterar IVA y retenciones.
La Agencia Tributaria centraliza información de IVA en operaciones de comercio exterior y de tributación de no residentes.
1. Identificar al proveedor
Comprueba razón social, país, número fiscal y establecimiento desde el que presta el servicio. Una empresa puede tener sede en un país y facturar desde un establecimiento situado en otro.
2. Revisar el IVA
En servicios B2B puede existir inversión del sujeto pasivo. En compras de bienes hay que distinguir adquisiciones intracomunitarias, importaciones y otras operaciones.
3. Analizar retenciones
Determinadas rentas satisfechas a no residentes pueden estar sujetas a retención en España. El convenio internacional puede modificar el tratamiento.
4. Solicitar documentación
Certificado de residencia fiscal, contrato, factura y prueba del servicio pueden ser necesarios para justificar la decisión.
5. Configurar la contabilidad
El proveedor debe quedar identificado con país y tratamiento fiscal correcto para evitar que futuras facturas se contabilicen automáticamente con parámetros erróneos.
6. Conciliar declaraciones
La operación puede tener reflejo en IVA, declaraciones recapitulativas o modelos de retenciones. El pago bancario debe poder conectarse con todas esas obligaciones.
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Fotografía: Leeloo The First / Pexels.