Las operaciones entre sociedades o personas vinculadas exigen una revisión específica de valoración y documentación según los supuestos y límites aplicables. La supervisión de estas tareas resulta especialmente importante cuando intervienen varias personas y el despacho trabaja con sistemas y calendarios de numerosos clientes.
Qué debe revisarse antes de actuar
Es necesario identificar las partes, tipo de operación, condiciones, facturas, contratos y razonamiento utilizado para justificar valores y precios. Las evidencias deben vincularse a un expediente individual, con indicación del ejercicio o periodo, y la última verificación debe ser reconocible. Una ficha bien diseñada reduce los errores de transcripción y evita confiar en mensajes informales cuyo contexto se pierde.
Aplicación práctica en un despacho profesional
Dos sociedades del mismo grupo comparten servicios de administración: conviene documentar qué prestaciones existen y cómo se distribuye el coste. Ante una discrepancia, la primera medida es localizar los documentos originales y reconstruir el proceso. Solo después corresponde elegir la corrección: la modificación debe dejar constancia de quién la autoriza, la razón y su efecto en obligaciones o plazos.
Riesgos y confusiones habituales
No asumir que una operación está exenta de obligaciones por ser habitual dentro del grupo; las simplificaciones dependen de la normativa concreta. Tampoco es aconsejable que la persona que ejecuta una actuación delicada sea la única que compruebe el resultado. La supervisión debe ajustarse a los riesgos y recursos del despacho, no convertirse en burocracia improductiva.
Cómo montar un procedimiento verificable
Comienza definiendo alcance y responsable. Después recopila datos imprescindibles, comprueba que el soporte documental está completo y anota las excepciones en un registro común. Establece un criterio de aprobación y conserva el justificante o evidencia de cada paso. Si una operación cambia después del cierre, registra versión anterior y nueva, así como el motivo. Este procedimiento puede implementarse en un gestor documental o ERP, siempre que permita permisos por cliente y la recuperación de los archivos originales.
Qué revisar en la siguiente auditoría interna
Selecciona una muestra de expedientes finalizados y verifica que los documentos referenciados realmente existen y pueden abrirse. Comprueba que fechas, terceros e importes coinciden con declaraciones o comunicaciones presentadas. Pregunta también quién podría recuperar el trabajo si el responsable habitual está ausente. Si falta información, establece una fecha de subsanación con el cliente y prioriza las incidencias que puedan afectar a un plazo legal.
Fuentes y material relacionado
Las referencias de contraste son la AEAT, el BOE y, para protección de datos, la AEPD. El lector puede ampliar el contexto con otras guías de AsesorNews: El CDTI participa hoy en Sustain X para presentar financiación a la innovación empresarial en Canarias; La AEI convoca 10 millones para contratar personal técnico y de gestión de I+D+i; El sector del aceite de oliva tendrá que confirmar en el sistema la recepción de los movimientos a granel; Las empresas que facturen más de 8 millones deberán estar preparadas para la factura electrónica B2B en octubre de 2027; Nueva protección para autónomos con la prestación CUME: el Gobierno deberá evitar recortes por la regularización de cuotas; La nueva factura electrónica tendrá un campo específico para indicar si el documento es original o copia. La aplicación concreta debe revisarse conforme a las obligaciones legales vigentes y las condiciones del cliente.
Fotografía: Nataliya Vaitkevich / Pexels.